El 2025 no fue un trayecto sencillo para la industria automotriz de vehículos pesados en México. Tras el auge de 2024, el sector enfrentó un freno abrupto provocado por la volatilidad arancelaria y el incremento en la importación de “vehículos chatarra” desde Estados Unidos. Aun así, la industria no se detuvo: ajustó, resistió y comenzó a reacomodarse.


Las cifras reflejan la magnitud del ajuste. Las ventas al mayoreo cerraron en 30,673 unidades, una caída del 54.7%; el menudeo alcanzó 39,833 unidades, 31.7% menos. La producción descendió 34.8% hasta 138,954 unidades, mientras que las exportaciones bajaron 28.6%, con 113,931 unidades enviadas al exterior.

Hacia el cierre del año comenzaron a surgir señales alentadoras. Los segmentos de carga Clase 2 y Clase 3 mostraron mayor dinamismo en diciembre, apuntando a una reactivación gradual de la logística de proximidad y del mercado interno.

En este escenario, la atención del sector se concentra en la revisión del T-MEC. Durante la conferencia matutina, Rogelio Arzate, director general de ANPACT, explicó que la industria llega con oportunidades claras. Actualmente, el contenido regional de los vehículos pesados es del 64%, con la meta de alcanzar el 70% en 2027, lo que implicará atraer inversión extranjera directa y fortalecer la inversión de empresas mexicanas.

Arzate subrayó que la certificación Hecho en México respalda el peso estratégico del sector y su papel como proveedor clave de Norteamérica. Asimismo, destacó el trabajo conjunto con el secretario Marcelo Ebrard y con la presidenta Claudia Sheinbaum para asegurar que la revisión de las reglas de origen preserve la certidumbre jurídica y el libre comercio.

El directivo fue claro al advertir que el proceso de descarbonización exige flexibilidad regulatoria para la adopción de nuevas tecnologías. “Nos agarra esta revisión con las manos en la puerta”, señaló, al insistir en que solo con reglas claras y apertura tecnológica se podrá sostener la competitividad de la industria.

Pese al entorno desafiante, México mantiene una posición sólida a nivel global: es exportador número uno de tractocamiones, quinto productor de vehículos de carga y sexto de autobuses, genera más de 28,600 empleos directos y aporta el 1.3% del PIB manufacturero.

De cara a 2026, el mensaje de ANPACT es claro y operativo: acelerar la atracción de inversión, fortalecer a los proveedores nacionales para elevar el contenido regional rumbo al 70%, contener la importación de vehículos usados y avanzar en la adopción de nuevas tecnologías que permitan cumplir las metas de descarbonización sin perder competitividad. Con reglas claras, certidumbre jurídica y trabajo coordinado con el gobierno, la industria pesada mexicana no solo busca resistir el siguiente ciclo, sino llegar fortalecida a la revisión del T-MEC y consolidar su liderazgo en América del Norte.

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