«Sí estoy mareado, pero no ebrio, no pasa nada, puedo manejar sin problema». «Sí, me pasé de copas, pero no puedo dejar aquí mi auto, no voy tan lejos y no dejo que nadie más maneje mi coche». «Siempre manejo así y no me ha pasado nada, es más, manejo mejor».

Esos y más argumentos han tenido personas que desgraciadamente vivieron en carne propia las consecuencias de manejar en estado de ebriedad.

Es importante crear consciencia acerca de esta práctica, pues es triste ver que lo que más preocupa a las personas al volante bajo los efectos del alcohol, no es su seguridad o de quienes viajan con ellos, tampoco lo es la seguridad de otros conductores o transeúntes. Su miedo más grande es ser “atrapados" en el alcoholímetro y ser remitidos ante el temido "torito". Es obvio que debe haber una reeducación.

Al respecto, Jessica Paredes Durán, Directora General de la Fundación de Investigaciones Sociales A.C. (FISAC), compartió que: “cuando bebes alcohol, tu cerebro no es tan ágil y manejar requiere coordinación, juicio, reflejos rápidos y buena percepción del entorno. El alcohol afecta directamente todos estos elementos. Aún con una 'copita', comienzas a perder precisión en lo que ves, cómo lo interpretas y cómo reaccionas, afectando tu capacidad de respuesta". En tan solo un segundo pueden ocurrir incidentes, un segundo de diferencia entre frenar o no, entre esquivar o no puede significar la vida o la muerte.

El propósito de los alcoholímetros en diversos puntos de la ciudad, es la seguridad de todos y cada uno de los ciudadanos mexicanos. Gracias a esto, nbse ha alcanzado una reducción de hasta el 35% en los accidentes de tránsito relacionados con alcohol, e incluso existen municipios que han logrado cero muertes por alcohol al volante.

Es fundamental tener la conciencia que manejar es un acto de responsabilidad y de compromiso con nuestro entorno, en este caso, el respeto por la vida y por los demás, empieza con una sola decisión: manejar de manera segura.

No se trata de sentirte bien aún después de haber bebido, sino de simplemente no hacerlo si hay alcohol en tu organismo, ¿sabías que cada trago estándar en tu cuerpo requiere alrededor de 1.5 horas para desecharlo? Un 'trago estándar' puede ser una lata de cerveza de 5° Alc. Vol. (355ml); o una copa de vino de 12° Alc. Vol. (140 ml); o un vaso de whisky de 40° Alc. vol. (40 ml) o un caballito de destilado como el tequila de 38° Alc. Vol. (45 ml).

Por lo que un conductor que ha tomado tres tragos estándar en una noche requiere alrededor de 5 horas para que el alcohol que hay en su organismo se procese. ¿Qué opinas ahora respecto a que no pasa nada si tomas un par de copas y conduces?

Si aún requieres más argumentos, considera que conducir bajo los efectos de las bebidas con alcohol en la CDMX puede derivar en arresto inconmutable de 20 a 36 horas en el Centro de Sanciones Administrativas y de Integración Social, conocido como “Torito”, junto con el retiro de seis puntos a tu licencia de conducir, además de que tu auto es enviado al corralón y deberás pagar por los gastos generados por el traslado y resguardo del auto. Y en caso de provocar daños o lesiones a un tercero por la combinación de alcohol y volante, se considerará como un agravante. ¿En serio hay necesidad de pasar por todo eso? La prevención está en tus manos.