*Volkswagen trabaja en planes de respaldo ante aranceles; descarta trasladar su producción de México

La marca Alemana Volkswagen, tiene poco más de 60 años de historia en México. Con su primera planta armadora en Puebla, en el año '67, la producción de su emblemático sedán se convirtió verdaderamente en el auto del pueblo mexicano. Esta planta tiene una gran importancia para Volkswagen, pues esta produce alrededor de dos tercios de los coches que vende en Estados Unidos.

En declaraciones recientes del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, recalcó que después de la fecha en la que se pospuso la aplicación de aranceles, "no habrán prórrogas y se aplicarán aranceles recíprocos a partir del 2 de abril".

Ante este panorama, Volkswagen está trabajando en planes de respaldo en respuesta a la imposición de dichos impuestos y descartaron medidas de última hora para trasladar vehículos a través de la frontera desde México.

A la empresa se le concedió una prórroga de un mes de los aranceles del 25% a las importaciones de automóviles procedentes de México a principios de este mes, pues la empresa cumple con las reglas de origen del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC).

Thomas Schäfer, CEO de VW, declaró que aumentar la producción en la planta de la marca en Chattanooga, en Estados Unidos, necesitaría "un poco más de tiempo". "Por ahora, estamos observando la situación y haciendo planes de respaldo para soluciones a largo plazo", añadió, describiendo un cambio a corto plazo de los modelos desde México a su planta en Estados Unidos como "no realista". David Powels, director financiero, agregó que VW no había trasladado ningún coche a través de la frontera en previsión de los aranceles.

En una conferencia de prensa sobre los resultados anuales, Volkswagen también dio una actualización sobre el progreso en una campaña de reducción de costos iniciada el año pasado para aumentar los márgenes al 6.5% en 2029 desde el 2.9% actual, ya que trata de capear la competencia de rivales asiáticos más baratos. Según Powels, la marca ha reducido su plantilla en 4,200 empleados, de los cuales el 40% corresponde a producción y el 35% a administración. También ha eliminado algunos turnos de noche para reducir los costos de fábrica.

Estas medidas que el presidente del Vecino del Norte se obstina por imponer, no afectan sino a los trabajadores y sus familias, quienes lastimosamente, son los primeros en ser sacrificados por el "bienestar de la compañía". Además, como bien se ha hablado entre las Asociaciones y empresas del sector, los costos de los vehículos armados, se dispararán, afectando no sólo a los concesionarios, sino a los mismos consumidores, pues cada auto puede aumentar su precio desde 3 mil hasta 12 mil dólares, ¿y quién pagará ese precio? El gobierno no, eso es obvio. Los más afectados siempre son los consumidores, tanto en Estados Unidos, como en México, generando un efecto dominó en la industria de la cual dependen cientos de miles de familias.